Cabra Chica — Un proyecto de madre e hija.

Fernanda tejió toda su vida ropa para su hija. Aprendió el oficio de su madre, y yo crecí mirándola hacer.

Con el tiempo entendí lo que valía lo que llevaba puesto. No solo la lana ni el punto, sino el gesto de alguien que sabe hacer con las manos.

Desde chica, ese gesto y esas prendas ocuparon un lugar en mi cabeza, mi refugio. Un lugar al que voy cuando necesito sentirme segura.

La idea de Cabra Chica nació lejos de casa, con un sweater de mamá puesto, en medio de un viaje. Ahí apareció la certeza: esto merece seguir. Y merece hacerse juntas.

Elegimos las infancias porque es ahí donde se construye ese mundo interno, ese espacio propio al que volver.

Cabra Chica es eso. Madre e hija, oficio y herencia.

Hecho a mano, como antes.